Presunción del criterio deportivo al alinear a los futbolistas

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​​​​​​​Publicado el 12.4.2024


​El TAS (Tribunal Arbitral del Deporte) resolvió en el procedimiento nº2023/A/9393 que el término disputar se refiere a “jugar un partido”, y que la decisión de un club de convocar y alinear futbolistas en el campo se presume que es de naturaleza deportiva salvo prueba en contrario. 



​Hechos

El RCD Mallorca de España y el Club Atlético Vélez Sarsfield de Argentina firmaron el 21/9/2020 un contrato de transferencia del jugador Brian Cufré, acordando que el RCD Mallorca pagaba 1.200.000€ por adquirir los derechos federativos del jugador y el 60% de sus derechos económicos. 
Las partes, en la cláusula 2.2. de ese contrato, pactaron la obligación de compra de un 20% adicional de los derechos económicos del jugador por la cantidad de 750.000€, en caso de cumplirse los siguientes objetivos: 

  1. Que el RCD Mallorca ascendiese a Primera División en la temporada 2020/2021. 
  2. Que el jugador disputase un mínimo de 25 partidos oficiales de liga. Entendiéndose como partido oficial: “aquel en el que el JUGADOR dispute un mínimo de cuarenta y cinco (45) minutos del tiempo reglamentario por partido. Asimismo, cada dos partidos oficiales de Liga en los que el JUGADOR dispute menos de cuarenta y cinco (45) minutos del tiempo reglamentario computarán como un partido jugador a efectos de esta cláusula 2.2”. 

El RCD Mallorca ascendió y el jugador disputó en 19 partidos más de 45 minutos y en 10 partidos menos de 45 minutos. 

No obstante, con fecha 27/5/2021, Vélez envió una carta al RCD Mallorca requiriendo el pago de los 750.000€, la cual fue rechazada por el club español al no cumplirse la condición de disputa de los 25 partidos oficiales de liga. 

Procedimiento ante la Cámara del Estatuto del Jugador de FIFA

Con fecha 13/7/2022, Vélez demandó al RCD Mallorca reclamando el pago del importe pactado de obligación de compra del 20% de los derechos económicos, más 150.000€ de penalización fijada en la cláusula 9 del contrato, y más los intereses del 10% anual del importe debido. 

Alegó que se habían cumplido los 25 partidos oficiales ya que se contaban también aquellos partidos en los que había estado convocado, en el banquillo, sin entrar al campo de juego. Y que el club español había actuado con mala fe y abuso de derecho al no convocar al jugador en el penúltimo partido de liga, y en el último partido tan solo disputó 33 minutos precisamente para que no se cumpliera la condición de la cláusula 2.2. 

El RCD Mallorca contestó conforme no se habían cumplido los 25 partidos oficiales pactados y que no habían actuado con mala fe, puesto que el jugador no había sido titular indiscutible durante la temporada. Por ello solicitó la desestimación.  

Resolución de la Cámara del Estatuto del Jugador de FIFA

Con fecha 8/11/2022, la FIFA resolvió que no se habían alcanzado los 25 partidos oficiales disputados, pero que el comportamiento del RCD Mallorca fue definitivo para que la condición pactada no se cumpliera, limitando la participación del jugador en los dos últimos partidos cuando había sido titular a lo largo de la temporada. Quedándose tan solo a medio partido, a 45 minutos, de alcanzar el objetivo de los 25 partidos jugados. 

Por esa razón, consideró que el RCD Mallorca estaba obligado a pagar los 750.000€ más los 150.000€ de penalización, y los intereses, en virtud del principio pacta sunt servanda. 

Recurso al TAS

El RCD Mallorca recurrió la decisión de la FIFA al TAS, con fecha 23/1/2023, y en base a los siguientes argumentos solicitó la revocación parcial de la decisión: 

  1. Ambas partes fueron asesoradas legalmente al firmar el contrato y nunca se pidió aclarar la cláusula 2.2. Por lo que el término “disputar”, como indicó la FIFA, únicamente puede referirse a la efectiva alineación del jugador en un partido. De modo que el jugador disputó 24 partidos y no se cumplió la condición prevista. 
  2. Niega que se comportara con mala fe y que limitara la participación del jugador. El Código Civil suizo, en su art. 2, dicta que el abuso de derecho debe ser manifiesto, y el Código de Obligaciones suizo regula que las partes deben ser conscientes del riesgo que asumen al sujetarse a una condición contractual. 
  3. El jugador no había sido titular indiscutible, el otro lateral izquierdo del equipo había participado en más minutos de juego durante la temporada, y en los últimos 3 partidos de liga, con el ascenso a primera logrado, disputó más minutos de media que en la segunda vuelta. En el partido nº40 disputó los 90 minutos, en el nº41 no fue convocado, y en el nº42 disputó 33 minutos. 

Oposición del apelado

Vélez se opuso al recurso argumentando que: 

  1. Fue el RCD Mallorca el que redactó la cláusula 2.2., por lo que es la responsable de cualquier ambigüedad, interpretándose en su contra. 
  2. Se precisaron los minutos mínimos de juego para contarse como un partido, más de 45, pero no se estableció el mínimo cuando el jugador disputase menos de 45 minutos. Lo que se deduce que 0 minutos es menos de 45 y debe ser considerado a efectos de cómputo.
  3. ​Fue convocado en toda la temporada a 36 de los 39 partidos en los que estuvo disponible. Sobre los 3 en lo que no fue convocado, 2 fueron por sanción y el otro fue el penúltimo partido de la temporada sin que constara que estuviese lesionado. Por ello, actuó con mala fe, ya que asegurado el ascenso excluyó deliberadamente al Jugador de participar en los partidos para no cumplir la condición contractual. 

Laudo del TAS

Analizados lo hechos del litigio y los fundamentos jurídicos, tras realizarse la vista por videoconferencia, con fecha 23/10/2023, el árbitro único resolvió: 

  1. Que el RCD Mallorca no está obligado a pagar los 750.000€ de la cláusula 2.2.  Considera que el jugador disputó 24 partidos (19 más de 45 minutos y 10 de menos de 45 minutos), pues el término disputar significa competir activamente, es decir, “jugar un partido”, por lo que no se computan los partidos como convocado que no ingresó al campo. 
  2. Que el RCD Mallorca no impidió de mala fe que la obligación de compra se materializase.  Durante la temporada el jugador alternó los partidos como titular y suplente, por eso el árbitro discrepa de la decisión de la FIFA, debido a que la realidad fue que no era titular indiscutible. Lo que dificulta que la poca participación en los últimos dos partidos fuera por exclusión expresa del club para que no alcanzara el número previsto en la cláusula 2.2. Incluso considera que si se tienen en cuenta los últimos tres partidos de liga, con el ascenso ya conseguido, en el nº40 disputó los 90 minutos. A lo que añade que, en principio, la alineación del jugador debe presumirse como una decisión deportiva, a excepción de probarse que fue por un criterio de no cumplir la condición contractual, que no fue éste el caso. Por último, se remite al art. 2 del Código Civil suizo y al art. 156 del Código de las Obligaciones suizo para resaltar que el abuso de derecho y la mala fe han de ser manifiestas y, por tanto, comprobables. Lo que le hace concluir que no se han llevado a cabo actos para impedir activamente que se cumpliera la condición contractual, más cuando el club tiene la potestad amplia para alinear o dejar de alinear a un jugador, siempre que respeten sus derechos laborales. 

Decisión final del TAS

​Anuló la decisión de la FIFA y dictaminó que el RCD Mallorca no estaba obligado al pago. No impuso los costes del arbitraje a ninguna de las partes. 

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Manuel Gómez-Reino

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