Interpretacion del delito de falsedad documental por simulacion

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​​​​​​Publicado el 13.6.2024


El Tribunal Supremo, en su reciente sentencia nº298/2024, de 8 de abril, sienta un criterio interpretativo en relación al delito de falsedad documental en la modalidad de documento simulado (artículo 390.1.2º del Código Penal). 



​​Dentro de los delitos por falsificación de documentos públicos, oficiales y mercantiles previstos en los artículos 390 a 394 del Código Penal, se encuentra el delito de falsedad documental por simulación, consistente en la simulación de un documento, en todo o en parte, de manera que se induzca a error sobre su autenticidad. 

Este tipo penal ha sido recientemente perfilado por el Tribunal Supremo, que en su sentencia (Sala Segunda) nº298/2024, se pronuncia sobre el mismo.
 
En concreto, en este caso se discute una condena impuesta por la Audiencia Provincial de Castellón por fraude fiscal en concurso medial con falsedad documental. Es decir, la Audiencia Provincial de Castellón entendía que el delito de falsedad documental había sido el medio o instrumento por el que se había cometido el fraude fiscal. 

Tras analizar los diferentes motivos de impugnación planteados en los recursos de casación interpuestos frente a la Sentencia de la Audiencia Provincial de Castellón, la Sala Segunda del Alto Tribunal refiere su Fundamento de Derecho Vigésimo Segundo a los delitos de falsedades. 

Sobre el delito de falsedad documental por simulación contenido en la Sentencia de la Audiencia Provincial de Castellón, el Alto Tribunal distingue dos tipos de documentos: 

  1. Contratos simulados, en tanto no reflejan la realidad del negocio contratado. 
  2. Facturas extendidas para documentar los pagos reales derivados de la contratación simulada. 

Y al respecto de los mismos, el Alto Tribunal concluye que la interpretación de dichos contratos como simulados no es correcta, porque equipara lo que es un documento con lo que es un contrato, que es un negocio jurídico. 

Así, si bien reconoce el carácter falso en parte, al encubrirse la relación jurídica real de los contratos, no puede entenderse que los documentos sean simulados en el sentido del artículo 390.1.2 CP. 

Prosigue la Sala razonando que los documentos (contratos y facturas) son auténticos, porque exteriorizan lo que realmente han querido plasmar o reflejar los intervinientes. Por lo que la falsedad es ideológica, al reflejar los documentos una realidad contractual o negocial que sí es simulada. Y para lo cual está prevista en el artículo 251.3 del Código Penal, que castiga la elaboración de contratos simulados cuando perjudican a terceros. 

Igualmente, el Alto Tribunal se refiere a las facturas, y de nuevo concluye que documentan pagos reales, pero ligados al contrato simulado. Por ello, de nuevo, no son documentos simulados, sino lo que ha sido fingido es la realidad documentada como causa de pago. 

Esta Sentencia fija un importante criterio para determinar la falsedad documental por simulación, ya que será falso aquel documento en que haya sido simulado e induzca error sobre su autenticidad, pero no aquel que documente una realidad distinta a la pretendida realmente por quien lo elabore. ​​​​​​

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Javier Poncet

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