Sobre fiestas, fotos y protección de datos personales

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Publicado el 1.2.2024


Todos nosotros, en algún momento de nuestra existencia, hemos acudido – de grado o por la fuerza – a bodas, bautizos, comuniones, cenas o comidas de empresa y eventos más o menos similares. Y todos nosotros hemos visto que siempre hay alguien que saca fotos o vídeos de todo lo que sucede a su alrededor para colgar el resultado de ese trabajo en redes sociales. 




Y es altamente probable que nuestra imagen aparezca en ese material publicado. Incluso (es lo más frecuente) cuando nadie nos ha preguntado antes si nos parece bien tal cosa. 

Las redes sociales, que son supuestamente divertidas y una forma de compartir gustos, experiencias, aficiones… tienen un lado siniestro: quien publica pierde el control sobre lo publicado, y lo publicado puede acabar en cualquier lugar no previsto. Contenidos que en un momento determinado pueden parecer divertidos, pasado el tiempo o fuera de su contexto original no lo son tanto. La imagen de una persona publicada de esa forma puede acabar con lo que se ha dado en llamar su “reputación digital”.

Lo normal es que, si no queremos que nuestra imagen aparezca en la red social de fulanito o menganita (la persona autora de la foto o vídeo que la ha difundido en sus redes sociales), digamos que nos borren y que eso se haga sin más. Si no lo hace, o si por cualquier motivo no puede, es donde empiezan los problemas. Al respecto, la Agencia Española de Protección de Datos recibe todos los años multitud de reclamaciones por estas causas, e incluso tiene publicados tutoriales acerca de cómo actuar en estos casos. 

El paso siguiente es acudir a la red social que corresponda y pedir que ese contenido se borre. Cada plataforma tiene sus propios medios y canales para solicitar ese borrado, lo que desde luego tampoco facilita las cosas.

Y, si esa red social tampoco responde (tiene un plazo de 10 días para hacerlo), o si sí responde, pero la respuesta no nos es satisfactoria, cabe presentar una reclamación ante la Agencia, aportando pruebas de que ya se ha solicitado el borrado del contenido anteriormente, por otros canales. 

En cualquier caso, quien sube una fotografía o vídeo a una red social debe ser consciente de que la información que publica puede ser vista por terceros, conocidos o no. La publicación de algo en una red social supone perder el control sobre lo publicado. Sí, las redes sociales ponen al alcance de cualquiera que quiera y sepa usarlas los medios para que ese alguien pueda divulgar y compartir con otras personas (ojo, conocidas o no) la información que considere oportuna sobre su vida personal o profesional. Normalmente, nadie tiene en cuenta que esa información publicada, incluso borrándola después (1) queda como mínimo registrada en los servidores de la red social y (2) cualquiera que la haya visto antes del borrado podría haber hecho uso de ella, ya sea copiándola o difundiéndola (con un “me gusta” o similar). Esto el algo que nunca se dirá el suficiente número de veces. Y es algo que, lamentablemente, es sistemáticamente ignorado por un número considerable de usuarios de las redes.

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Manuel Huerta

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