La propiedad horizontal y el coche eléctrico (en la vida real)

PrintMailRate-it

​Publicado el 20.6.2023


Supongamos que está usted pensando en comprarse un coche 100 % eléctrico, o un híbrido enchufable (lo mismo ya lo tiene), y que en lugar de disfrutar de una vivienda individual (donde puede usted guardar el coche y enchufarlo sin más trámites), tiene usted una plaza de aparcamiento en el mismo bloque de pisos donde vive, o que tiene una plaza de garaje en un edificio de pisos, sin más, y que quiere aparcar allí su vehículo.




Sea como sea, está usted sometido a los Estatutos de esa Comunidad de Propietarios. Y a la maravillosa armonía que a buen seguro se puede disfrutar en las Juntas de Propietarios de esa Comunidad. Y de cualquier Comunidad en general.

En definitiva, que tiene usted que enchufar su coche y quiere instalar un punto de carga en su plaza de garaje. Pues bien, es sencillo, pero no tanto:

Vaya por delante que la Comunidad de Propietarios no puede prohibir la instalación de ese punto de carga. Basta con comunicarlo (Ley 19/2009). Pero la Comunidad sí puede exigir el cumplimiento de determinadas, digamos, formalidades: empezando por la comunicación formal, previa y escrita de “voy a instalar un punto de carga en mi plaza”, continuando con la asunción expresa (evidentemente) de los gastos de instalación, y terminando con la conexión al contador de la vivienda (si vive en el mismo edificio) o a una nueva instalación con contador independiente (si solamente es propietario de la plaza de aparcamiento). No hay que olvidarse de que, antes de iniciar los trabajos, hay que aportar la memoria técnica de diseño de la instalación (elaborada por el instalador autorizado que usted contrate, conforme a la norma específica conocida como ITC-BT 52 - Real Decreto 1053/2014 – y un croquis del trazado de la instalación.

Y aquí puede surgir el primer problema práctico: bastará que el trazado propuesto no guste a la Comunidad, o a ese vecino especial que hay en todas las Comunidades, para que el proyecto se complique. 

En este apartado, es recomendable ser cuidadosos con el trazado: no usar conductos comunes ya existentes, evitar el paso de conductos por elementos privativos (por encima de las plazas de otros copropietarios, por ejemplo), evitar elementos estructurales y tapas de registro en general… además, el cargador no puede “asomar” (el “vuelo”) a elementos comunes. No olvide usted dejarlo todo bien rematado y pintado (art. 109 LPH).

Otro posible problema: en el cuarto de contadores no hay sitio para otro contador y hay que ampliar el espacio. Esto lo paga el interesado (usted), además de la instalación en sí.

Ha pasado el tiempo, ha sorteado usted todos los obstáculos y se ha dejado un dinero considerable en instalar el punto de carga. Es ahora cuando se plantea usted que mejor se había quedado con su viejo y fiable coche diésel, que nunca le dio un problema. Pues que sepa usted que la cosa no acaba aquí: recuerde usted comunicar a la Comunidad de Propietarios el fin de obra, con entrega del boletín o certificado eléctrico de la instalación del punto de recarga (que incluirá esquema de la instalación realizada, con las características técnicas fundamentales de los equipos y materiales eléctricos instalados, así como un croquis de su trazado (el anexo de usuario regulado en el artículo 19 del Reglamento de Baja Tensión).

Y más: si cambia la normativa, suya será la responsabilidad de poner al día su instalación; si en algún momento posterior, las canalizaciones llegasen a ser incómodas a los propietarios del garaje o les privase de hacer en él obras, reparaciones o mejoras importantes, la Comunidad de Propietarios podría querer variar su trazado, siempre que le ofrezca otro lugar o forma igualmente cómodos y de manera que no resulte perjuicio alguno para usted. Al menos, esto lo paga la Comunidad (a la que usted aporta sus cuotas, o sea que también le toca pagar, aunque sea una parte). 

Si se le ocurre a usted dar de baja la instalación, tal cosa conllevará con toda seguridad que la Comunidad le exija el desmantelamiento físico de toda la instalación, a costa de usted (punto de recarga, cableado y contador). Y, si por motivos de disponibilidad hay que hacer en el futuro obras en el cuarto de contadores, y resulta que la falta de disponibilidad de espacio es imputable a usted y a su contador y a su capricho de tener un coche eléctrico y encima querer cargarlo, la Comunidad le querrá hacer asumir a usted el coste de esas obras. 

Sí, yo también echo de menos mi viejo diésel.

Contacto

Contact Person Picture

Manuel Huerta

Abogado

+34 915 359 977

Contactar

Deutschland Weltweit Search Menu