Lotería de Navidad: aspectos fiscales y posibles problemas legales

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​Publicado el 30.11.2023


Ahora que se aproximan diciembre y el sorteo de la Lotería de Navidad, ése que jugamos casi todos aunque no tengamos costumbre de jugar regularmente (porque este sorteo es imposible de ignorar: se anuncia en los medios, en kioscos y bares se venden décimos o participaciones, hay asociaciones de todo tipo que imprimen y colocan participaciones sobre un décimo o un billete previamente comprado, en las empresas o centros de trabajo es habitual que se compre o se ofrezca un número determinado a toda la plantilla… y más que me dejo en el tintero), convendría, primero, hacer un repaso de los aspectos fiscales de los premios que teóricamente podrían caer a los agraciados. Incluso a Usted, que está leyendo esto ahora mismo.




Para empezar, la lotería nacional siempre estuvo exenta de impuestos. Siempre, hasta que la Ley 16/2012 eliminó esa exención: desde entonces, y hasta ahora mismo, los premios de lotería nacional llevan una retención del 20 %, que la entidad pagadora se encarga de aplicar en el momento de pagar. Eso sí, hay un mínimo sobre el que no se aplica la retención, hoy en día se aplica a los primeros 40.000 euros de premio. Así que, si a usted le toca menos, no hay retención y se lleva el importe íntegro; y si le toca más, pues puede usted cobrar 40.000 euros más el 80 % de lo que supere esa cantidad. El resto se lo queda Hacienda. Alégrese, que ya sabe usted que Hacienda somos todos.

Y luego está el particular caso de los décimos compartidos: esos décimos que compramos a medias con otra persona, o en grupo, o que perdemos o ganamos jugando al mus y que invariablemente van para dos personas, que para eso se juega al mus por parejas. En estos casos, el problema fiscal se agudiza: porque siempre hay alguien que se convierte, de grado o por compromiso, en custodio del décimo (ejemplo: “mejor lo guardas tú, que yo soy un desastre”); y porque un décimo o un billete de lotería son títulos al portador, y por tanto solamente el poseedor puede cobrarlos. Y aquí viene el primer problema: ¿lo cobra el poseedor, y se le aplica a él toda la retención fiscal, aunque solamente le corresponda la mitad del premio? En ese caso sale perdiendo… todavía más: si cobra y luego entrega a su compañero o compañera cotitular del décimo el dinero, sin identificarlo adecuadamente, resulta que – fiscalmente hablando – le estaría haciendo una donación, que está sujeta a su propio impuesto. En definitiva, más problemas fiscales. Y también de otro tipo, como cuando quien cobra el premio se niega después a compartirlo. Casos se han dado.

Por eso hay quien recomienda, en casos de cotitularidad de décimos de lotería, documentar esa cotitularidad: por ejemplo, el custodio del décimo lo fotocopia y entrega a su compañero o compañera una copia firmada (con el nombre y el DNI del custodio) en la que se indica que tal persona juega en ese número, serie, fracción y sorteo, una cantidad de euros determinada (en nuestro ejemplo, la mitad). También vale, dicen, enviar una foto del décimo por email o por WhatsApp: sirve de prueba siempre y cuando aparezcan los datos del depositario, el o los participantes y la cuota de participación de cada uno.

¿Exageración? Si total, estamos entre amigos… pues no. Los tribunales ya se han tenido que pronunciar en varias ocasiones por casos como éste: décimos compartidos que se cobran por el depositario, que después sostiene que el décimo agraciado era solamente suyo. La prensa publicó un caso así hace poco menos de un año: el Tribunal Supremo, Sala de lo Penal, acabó condenando al depositario a año y medio de cárcel por apropiación indebida, más a la obligación de pagar al copartícipe la cantidad que en su momento no le pagó, con intereses (la apropiación se produjo en 2013, y la Sentencia es de finales de 2022).

Los décimos o billetes de lotería premiados comprados por persona casada también tienen su problemática, porque el premio correspondería a la sociedad de gananciales (si el matrimonio está en ese régimen), y porque en caso de separación o divorcio se puede plantear “a quién” pertenece ese dinero: reciente es el caso de un matrimonio que se separa de hecho y en el que, antes de hacer la liquidación de los gananciales, una de las partes compra un décimo que resulta agraciado. ¿De quién es el premio, del comprador o de los dos, aunque ya no convivan? La solución, Sentencia del Tribunal Supremo 3605/2022, de 05.10.2022.

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Manuel Huerta

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