La Ley de Familias; un quiero y no puedo…

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​Publicado el 1.6.2023


El adelanto de las elecciones generales anunciado por el Presidente del Gobierno ha dejado en stand by más de sesenta Proyectos de Ley.




Así, al disolverse las Cortes Generales, se han congelado todas las actividades parlamentarias previstas en el Congreso de los Diputados. Entre esas actividades parlamentarias se encontraba la aprobación de la denominada Ley de Familias; ley que nace (o iba a nacer) de la transposición de la Directiva (UE) 2019/1158 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 20 de junio de 2019, relativa a la conciliación de la vida familiar y la vida profesional de los progenitores y los cuidadores.

Esta Directiva persigue el ánimo de ampliar a las familias el derecho a la conciliación de la vida familiar y profesional. En primer lugar, la Directiva otorga un permiso de paternidad de, al menos, diez días laborales cuyo dies a quo es el nacimiento del menor.

Adicionalmente, la Directiva contiene un permiso parental de, al menos, cuatro meses para cada uno de los progenitores del menor. Dos de esos cuatro meses tienen carácter retribuido e intransferible. En este sentido, la mencionada Directiva presenta la posibilidad de disfrutar este permiso de manera flexible (a tiempo completo, a tiempo parcial o en múltiples periodos).

La Directiva también contempla la posibilidad de solicitar una reducción de jornada en el caso de tener a cargo a un menor de hasta ocho años de edad o, en su defecto, tener a cargo a una persona dependiente.

Garantizar un permiso de cinco días laborales al año, el denominado “permiso para cuidadores”, también se encuentra entre los objetivos de la Directiva.

A nivel nacional, el Anteproyecto de Ley, por su parte, contemplaba:

  • Un permiso retribuido de cinco días al año para poder atender a un familiar hasta segundo grado de consanguinidad o conviviente;
  • Un permiso retribuido de cuatro días para ausentarse por fuerza mayor familiar (a disfrutar por horas o por días completos);
  • Un permiso retribuido de ocho semanas para que los progenitores correspondientes puedan hacerse cargo de los menores de hasta ocho años; y
  • La posibilidad de solicitar teletrabajo hasta que el menor cumpla los doce años de edad.

Aunque a día de hoy estos permisos se han quedado en papel mojado, todo apunta a que estas medidas (o, si no, similares) serán “rescatadas” y ejecutadas dado que así lo exige la legislación europea. En caso contrario, de incumplirse el contenido de la Directiva, se podría elevar el caso al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE).

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Sandra Burmann

Rechtsanwältin, Abogada

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