Por designación real (Royal Warrant of Appointment)

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​Publicado el 29.6.2023


Todos hemos visto alguna vez productos que muestran en sus etiquetas el escudo de armas de la reina (ahora, el rey) del Reino Unido. En algunas etiquetas aparecen dos, y a veces tres, tres escudos diferentes. En resumen y hoy en día, teóricamente es o será muy pronto posible ver en una misma etiqueta los escudos del rey Carlos III, de la reina consorte Camilla Parker-Bowles y del Príncipe de Gales, Guillermo. Siempre con la frase que empieza con “By appointment to…”.




No es ni caprichoso ni casual. Puede parecer un acto de patriotismo británico, o de amor hacia la Corona, pero tiene un notable componente mercantil. 

La Casa Real británica otorga este reconocimiento a empresas o personas que le suministran productos o servicios. Según datos oficiales, hay alrededor de ochocientas empresas que gozan de tal reconocimiento (incluyendo dos españolas, Porcelanosa y Harveys). En 1840 se constituyó la asociación Royal Warrant Holders Association (RWHA) que hasta hoy en día gestiona estos Royal Warrants, aunque lo cierto es que desde el siglo XII hay evidencias documentales de “privilegios” dados por el rey inglés a comerciantes (Royal Charter de Enrique II a la Compañía de Tejedores – Weavers’ Company – de 1155).

Ese reconocimiento no es permanente. Al contrario, debe revisarse y renovarse periódicamente (cada cinco años), está sujeto tanto en su otorgamiento como en su renovación a determinadas reglas (ser proveedor de servicios o bienes durante al menos cinco años en los últimos siete y cumplir elevados estándares de calidad), y puede desaparecer o ser revocado en cualquier momento (ejemplos: por la actividad o la conducta del beneficiario, por su quiebra comercial, por cambiar de manos la propiedad de la empresa, por disminución de la calidad del servicio o producto, o por fallecimiento de quien otorgó el Warrant).

De hecho, el fallecimiento de la reina Isabel II significa la revisión de los Warrants existentes (del total aproximado de ochocientos, ella tenía otorgados y vigentes más de seiscientos). En la práctica, dentro de los dos años siguientes al fallecimiento, los beneficiarios que sigan actuando como proveedores podrán seguir usando el Warrant, pero modificado: “By appointment to the late ...”. Y ello sin perjuicio de que el nuevo rey, o la nueva reina (consorte), o el nuevo Príncipe de Gales, otorguen nuevos Warrants. 

Y ¿dónde está el aspecto mercantil de la cuestión? Pues, aparte de la imagen de prestigio de quien exhibe uno (o varios) Warrants en sus productos, vehículos comerciales, papel de cartas, página web… se estima que algunas empresas obtienen hasta un 5% de sus ingresos gracias al uso del sello real. Otra prueba del alto valor comercial que tienen estos sellos (al menos en el Reino Unido) fue la reacción de una compañía de azulejos inglesa cuando, en 2017, el entonces príncipe Carlos concedió el distintivo a Porcelanosa: "Se supone que la familia real apoya a las empresas británicas. Otorgar un Royal Warrant a una empresa extranjera es parecido a una traición comercial". 

¿Y… cuánto cuesta tanto honor? La Web de la RWHA dice que es gratis: pero para los no socios de la RWHA – que pagan una cuota -, la RWHA carga gastos de administración por la obtención y uso del Warrant. Es decir, o uno es socio de cuota de la RWHA, o paga gastos a la RWHA (o no tiene el Warrant). 

Se parece mucho a pagar royalties (la palabra suena más que acertada) por el uso de una marca. 
Un detalle adicional: todo lo relacionado con el Warrant está supervisado y administrado por el Lord Chamberlain (el encargado de velar por el buen funcionamiento de todos los departamentos de la Corona y de proyectar la imagen externa de la Monarquía; salvando las distancias, sería el equivalente al Jefe de la Casa Real española), a quien representa la RWHA a estos efectos.

Y, por último, un ejemplo vigente: en las actuales etiquetas del whisky JB ® se puede leer, arriba, “by appointment to her Majesty the Queen”, con el escudo de armas correspondiente. Y abajo, sobreimpreso sobre las letras rojas J&B ®, “by appointment to their late majesties King George III, King George IV, Queen Victoria, King George V, King William IV, King Edward VII, King George VI, and by appointment to his late royal highness the Prince of Wales (1921-1936)”. Ese fabricante (Justerini & Brooks) exhibe el escudo real de Isabel II en su página Web. Es de suponer que en breve actualizará las referencias. Lleva vendiendo licores a la Corona desde 1761…

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Manuel Huerta

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