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Algunos apuntes sobre el administrador de hecho

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Publicado el 26.6.2022​

 

Las diferencias entre administradores y apoderados son evidentes: Mientras que al administrador le corresponde ejercer la representación orgánica de la sociedad, la representación del apoderado se limita, por amplias que sean las facultades que le hayan sido conferidas, al tráfico comercial de la sociedad, a la dirección, contratación y negociación sobre las actividades de la empresa.

 

 

Entonces, ¿dónde cabe encuadrar al administrador de hecho? ¿Se trata de un apoderado con poderes amplios de representación? La respuesta es no. A continuación, daremos unas pinceladas del porqué.


Generalmente, la jurisprudencia no admite la equiparación de la figura del apoderado con la del administrador de hecho. No obstante, en determinados casos sí es posible, en la medida en que el apoderado, de forma continuada, desempeñe la actividad de gestión propia de los administradores sin someterse al mandato de éstos o con independencia de los mismos.


Así, existe un administrador de hecho cuando se cumplen cumulativamente los siguientes requisitos:

  1. La existencia de una persona que desempeña las funciones de un administrador sin poseer tal título, con título nulo o con título extinguido…
  2.  …que actúa de forma sistemática y habitual…
  3. … con poder autónomo de decisión, porque no sigue las instrucciones de los administradores, sino al contrario, da instrucciones a los mismos.


De ahí que sea necesario comprobar si el sujeto desarrolla las actividades de manera recurrente y la existencia real de su autonomía o independencia con respecto a los administradores, o si, por el contrario, el sujeto actúa subordinado a las instrucciones de éstos.


Corresponde a los Juzgados de Instancia la valoración de la prueba sobre si la actuación desplegada por el demandado fue actuando como administradores de hecho de la sociedad.


El administrador de hecho de una sociedad mercantil puede tener responsabilidad civil administrativa y hasta penal, y así se ha ocupado de determinarlo expresamente el legislador español:


La responsabilidad de los administradores de derecho se extiende a los administradores de hecho, pues ambos responderán frente a la sociedad, frente a los socios y frente a los acreedores sociales, del daño que causen por actos u omisiones contrarios a la ley o a los estatutos o por los realizados incumpliendo los deberes inherentes al desempeño del cargo, siempre y cuando haya intervenido dolo o culpa.

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Irene Cholvi

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